EL VIAJE A CHOCO

¿El viaje a Choco? No, no fue planeado, la verdad fue más bien un instinto, un pensamiento paralelo se venía cocinando dentro de mí.

Soy un ser humano de simbolismos, para mi desgracia o fortuna con una onza más de lo que sugiere la receta, por eso las fechas especiales, el vínculo y la familia son muy importantes para mi … y este año el plato donde los cocinaba cayó al piso y se quebró.

Y mientras aún se escuchaba el sonido del plato quebrándose, tome el teléfono y cancele los pasajes para pasar navidad junto a mi familia como es costumbre desde que tengo uso de razón, y decidí por primera vez en la vida pasar Navidad sin ellos

¿Por qué? Bueno…porque había ingredientes poco digeribles que necesitaba remplazar para evitar una intoxicación.  

Así que frente a los recientes hechos yo me encontraba francamente en una gran crisis. 

Cada uno mide sus crisis con un metro diferente, no aspiro a que usted entienda cuán doloroso era dirigir esto para mí, pero si espero que en su empatía entienda al menos un poco mi dolor.

Entonces, estaba yo llena de ganas de huir a buscar un significado nuevo de algo que en mi estaba perdiendo todo el sentido, decidí dar la vuelta a la torta de la navidad, y como diría Steve Jobs “los puntos se conectaron”.

De repente allí estaba yo hablando con Deison, el líder de una Fundación en Medio Baudó Choco, la fundación más alejada y necesitada de ayuda que conocía hasta la fecha, y en medio de mi dolor pensé en darle todo, mi tiempo, mi esfuerzo, cualquier objeto que ahora iba perdiendo sentido para mí y en cambio para el significaba mucho, quise darle tanto como pudiera, hasta darme yo misma e ir a pasar navidad a ese lugar del que tanto él me hablaba. 

Admito también que estaba huyendo, deseosa de encontrar eso que ya no encontraba acá. 

Así que mande un mensaje a mi familia por WhatsApp y a mis amigos por Facebook diciendo que este año no me dieran regalos de cumpleaños, ni de navidad, que en cambio usaran ese presupuesto para donar regalos para las personas de Choco, para la Fundación de Deison.

¡Elvira y Juan Pablo fueron los primeros en ofrecerse a ayudar! Lllego el día de mi cumpleaños y me sorprendí a mí misma actuando como una niña pequeña emocionada al ver juguetes, en cambio de encontrar una blusa de marca, habían muñecas, balones, carritos…

A Elvira y a Juan Pablo se unieron Alex, Johana, Laura, Michela, María Juliana, John Jairo, y Yesica, ellos tomaron esta idea y la hicieron tambien suya 

Y lo que empezó con una persona, se convirtió en 10.

Diez líderes que movieron todo lo que estuvo a su alcance, amigos, familia y conocidos con tal de aumentar en número de donaciones para enviar a choco 

Y poco a poco se transformó el viaje que era mío, en un viaje que era nuestro.

Y se hizo hora de llamar al Ejército que nos ayudó a transportar todo aquello que recogimos, y se hizo hora de contactar a la Fuerza Aérea que se ofreció a llevarnos a los voluntarios porque más que objetos queríamos dar las manos. 

Cada uno se embarcó en el viaje por diversas razones, mi razón nació en dolor que quería buscar alivio en el único analgésico que conoce, el servicio.

Las razones de los demás no las sé a ciencia cierta, pero sé que el servicio era el punto común. 

En cuanto a las donaciones quiero decirles que pedir donaciones nunca es fácil, ni siquiera para mi que tanto tiempo llevo en esto, de hecho, para mi es especialmente difícil “pedir”. Algunos creen que a mí no me da miedo, y es una idea equivocada de mí, escribir mis sentimientos acá por ejemplo me da mucho miedo, hablar en público también me da miedo, ir a Choco me causo miedo, pero tal vez lo que me hace diferente a los demás es que lo hago a pesar del miedo. 

Una frase célebre dice que es más valiente el que lo hace a pesar del miedo, a aquel que lo hace sin miedo. A mí me suena a frase de cajón, porque si yo pudiera escoger entonces escogería no sentir miedo, pero no puedo. Por eso miro con envidia a los que no sienten miedo, porque no es agradable sentirlo, solo que he aprendido a vivir con el. No porque crea que todo va a salir bien, claro a creo que puede salir mal, a mí me han salido mal muchas cosas, ya no soy tan idealista como lo era en mis primeros voluntariados, porque ya he vivido en carne propia cuando sale todo al revés.

Hasta el riesgo más pequeño es doloroso: como la crítica o la burla; o el riesgo verdaderamente grande: como la posibilidad de que alguien se lastime o muera en un voluntariado en zona roja. 

Si me pidieran un consejo yo le aconsejaría a usted que a pesar del miedo necesita arriesgarse, eso si no me pregunte en mi cumbre de pánico, ni un día después porque mis palabras le dirán lo contrario. Pregúntele a mis actos y a mi historia, que en repetidas oportunidades se mete en más aventuras de lo que la mayoría de la gente ha vivido. 

Hacer algo como lo que hicimos esta navidad en Choco no es tarea fácil, hay mucha logística, una y mil conversaciones con el Ejército, una y mil conversaciones con la Fuerza Aérea, hasta la logística de “cómo convertir tu propio apartamento en un centro de acopio” se vuelve todo un arte. Toda mi sala comedor toco meterla en la habitación para poder dar espacio a las 150 cajas de donaciones, y luego vino la clasificación por categorías: niños, niñas, dama, caballero, electrodomésticos, juguetes, zapatos…fue un trabajo de meses, satisfactorio, pero agotador y estresante. Suelo hacerme la broma mental a mí misma diciéndome que con toda la logística que uno aprende en los voluntariados se podría trabajar en un almacén como Alkosto o Homecenter.

Mi segundo consejo es no espere a saber para hacer, si usted espera a saber cómo organizar un viaje similar a la Guajira o a África, jamás lo va a hacer. Láncese, confié en usted, en que usted tendrá los recursos suficientes para resolver cada problema, no porque ya tenga las respuestas, sino porque usted ya tiene la capacidad de conseguirlas.

Aunque en mi caso no las conseguí…

Bueno, conseguí resolver muchos temas logísticos que fueron en mi experiencia extremamente demandantes, y lo logré, pero la responsabilidad estuvo como un yunque sobre mis hombros. Aunque supongo que también que el peso lo cargue por voluntad propia, tal vez un instinto medio tóxico en donde se entre mezcla mi niña interior que sólo sobrelleva su abandono siendo la mamá sobre protectora que cuida a quien no la cuida a ella.

 El viaje a Choco algunos lo describirían como “maravilloso, llevando alegría y sacando sonrisas”

La verdad del viaje a Choco es que para mi fue un viaje que partió un corazón que ya estaba roto:

Los niños sonreían con los regalos es verdad, pero poco.

La gente con las donaciones sonreía es verdad, pero también poco.

Entregar regalos no se siente bien, ni siquiera medianamente bien, es en realidad un acto triste, triste porque allá deseas tener más para dar, y descubres como lo que ellos necesitan no son los objetos.

Necesitan del gobierno, necesitan seguridad, necesitan vías, educación, mejores casas, agua potable de fácil acceso, comida, ser vistos por nosotros que en el trajín del día los olvidamos de que existen en una realidad que más que otro departamento del país, parece un universo paralelo.

Tantas bolsas de juguetes que empacamos todos en Bogotá con tanto amor, allá se veían ante mis ojos como puro plástico. Por ejemplo, descubrí que las muñecas eran todas rubias, supongo que siempre lo han sido, pero ese día lo noté por primera vez.

Agradezco a todos los que donaron muñecas, yo también compré muñecas, no es falta de agradecimiento a los donantes, es más bien la transmisión de un aprendizaje que todos necesitamos saber.

 Descubrí que había pistolas de juguete entre las bolsas de regalos, y justo un niño a quien le calculo unos 12 años de edad que estaba bebiendo alcohol (lo cual fue totalmente impresionante), descalzo, con una cadena de oro en su cuello, y viviendo en una casa sin paredes fue quien tuvo la mala suerte de recibir ese regalo.

Me juzgue a mí misma una y mil veces el no haber visto la pistola antes, el no sacarla antes de la bolsa, el no haber caído en cuenta de nunca llevarla. 

Los juguetes de armas en general no son buenos, pero créanme que es totalmente distinto verlo en manos de un niño de clase económica alta de la capital, a verlo en manos de un niño muy humilde en la zona roja de un país en guerra. 

La imagen de ese niño la tengo grabada en mi memoria, y seguro será así para siempre.

Me pregunto ¿Que será del futuro de él?

Hacer rifas de los “mejores” regalos, tampoco se siente bien, yo fui la encargada de una rifa en un grupo de niñas, y ver los ojos de las niñas que no ganaron fue algo que me partió el corazón. ¿Acaso quien soy yo para darle algo a una y negarlo a otras? 

Después de esa rifa me alejé, y dejé que los demás voluntarios se encargaran de las rifas, los regalos, y muchas de las actividades, fue muy difícil para mí participar. 

Yo me dediqué básicamente a mirar a mi alrededor un poco en shock, mientras los voluntarios se encargaron de hacer casi todo el trabajo de entregas de donaciones.

Inconscientemente me dediqué a refugiar mi profunda sensación de dolor, en aquello que siempre me funciona: cuidar a los que cuidan. 

Continué responsabilizándome de dirigir todo, asumiendo un rol de madre de aquellos que no eran mis hijos, un rol que ni ahora ni nunca me ha correspondido, pendiente de la seguridad del grupo voluntarios que yo invite, en una zona geográfica del país donde no hay señal telefónica, donde los voluntarios estaban a más de 700 kilómetros de distancia de sus casas y 200 kilómetros y 5 horas del hospital más cercano, en un departamento donde las noticias dicen que han asesinado líderes sociales, para después jugar básquetbol con sus cabezas, donde hay altos índices de violencia y grupos al margen de la ley, enfermedades tropicales, un medio ambiente hostil, donde navegábamos en lanchas de madera frágiles en el río Baudó que es profundo y de corrientes rápidas, sin chalecos, donde hay animales venenosos, entre otras cosas que siguen siendo una realidad cuando haces un voluntariado. 

Ya estamos de nuevo en Bogotá hace dos días y yo todavía estoy hundida en la emoción de tristeza. Estoy triste por muchas cosas, pero una de esas es porque no estoy segura de que tanto serví, ni de que tanto “di”.

¿Yo? 

Dar queda en duda…

Pero recibir, si y mucho

Recibí una experiencia extraordinaria que transformó mi vida.

Recibí la satisfacción de haber podido aportar para que los demás voluntarios vivieran esta experiencia, para algunos de ellos nueva, y que se enamoraran del voluntariado como me enamore yo la primera vez.

Recibí una navidad cantando villancicos de la manera más profunda que los he cantado y oído en mi vida

Recibí la media noche del 24 durmiendo junto al hombre que amo en una casita de madera en la mitad de la selva 

Recibí una que otra mirada de felicidad de los niños y los adultos cuando tenían en sus manos algo que en realidad les gustaba 

Recibí la oportunidad de escuchar las carcajadas de los niños en las actividades recreativas que lideró Alex

Recibí aumentar aún más mi amor por Alex y por los demás voluntarios al verlos sirviendo con tanta dedicación 

Recibí amabilidad de muchas personas en Puerto Meluk: de Paola, de las 3 niñas del pueblo que nos acompañaban todo el tiempo, de las señoras que nos prepararon el almuerzo, de los muchachos que nos llevaron agua a los baños, del líder de la emisora del pueblo…

Recibí la tranquilidad de que todos los voluntarios volvieron a salvo a sus casas junto a sus familias

Recibí el apreciar cada “facilidad” que tengo en Bogotá, como: el agua, la luz, el teléfono, el internet, los hospitales, las vías, la casa, los zapatos, la cama, los juguetes…

Recibí también darme cuenta que ninguna de estas cosas son más que simples cosas

Recibí el aprender a diferenciar con tanta claridad un líder positivo y un líder negativo en una comunidad

Recibí un recuerdo inolvidable 

Así que mi teoría de ir a dar en cambio de recibir no funciono, porque recibí mucho y siento que di muy poco

Mi teoría de huir tampoco funcionó, porque allí mis recuerdos me acompañaron todo el tiempo

Mi teoría de ayudar a las comunidades vulnerables menos funcionó, ellos no son vulnerables, son valientes, están llenos de recursos para sortear situaciones que a nosotros ni siquiera sabríamos afrontar

Mi teoría de desconexión con mi mundo interior tampoco funcionó, porque allá tuve que enfrentar aún más de cerca mis fantasmas internos de niña y madre sobre protectora

Mis teorías en general todas cambiaron, y bueno, de eso se trata, de que la mente rompa esquemas, y darle un giro a la vida

Y así acaba esta historia, básicamente contándosela a ustedes.

Aunque algunos pocos critican que la contemos o pongamos fotos del viaje porque dicen “La caridad debe anónima, o de lo contrario es vanidad”. Yo les digo, que esto más allá de vanidad es simplemente es una historia de vida, nuestra vida, llena de experiencias buenas y malas, no está maquillada con flores, ni somos súper héroes, al contrario, tiene piedras, piedras que nos hacen humanos.

Y todos los que llegamos del viaje hemos contado la historia porque sentimos que es nuestra obligación contarle al mundo lo que se siente vivir un voluntariado, y porque como yo sentimos que escribir y hablar es sanador para corazón.

Por favor no juzguen al que hace voluntariado y pone una foto, de pronto usted aun no lo sepa, pero esa foto tiene un valor y simbolismo más allá del que usted ve a simple vista, juzguen al que no hace voluntariado, y aún mejor tampoco lo juzgue, pero pregúntese usted mismo en cual categoría esta.

En un mundo donde la vanidad se muestra con fotos de nuestros logros académicos, o de viajes al exterior, donde socialmente es aceptado poner foto con el carro nuevo, o con la familia en un centro comercial de compras, es bueno ver qué hay fotos y recuerdos diferentes.

 ¡Lea esta historia, compártala, aún mejor replíquela usted mismo, lideré algo parecido, hágalo mejor que nosotros, aprenda de nuestros errores, llegue a más personas, sirva de más y mejores maneras, pero jamás se avergüence de hacerlo, hágalo con orgullo, no por vanidad, sino por amor, y cuéntelo, porque el ejemplo es lo más contagioso del mundo!

Autor:
Karen Manrique Aristizábal

2 Comentarios

  • Adriana Maria Parada Jimenez dice:

    Leyendo esta historia, recordé que por esas fechas estaba pasando por un momento difícil, y el haber estado un poco tan solo un poquito involucrada en esta gran travesía me hacían olvidar de mis tristezas para entender que podemos dar mucho de lo poco que tenemos

  • CLAUDIA MARTINEZ RODRIGUEZ dice:

    HOLA KAREN:

    SOY CLAUDIA MARTINEZ DE OAXACA, MEXICO. QUIZÁS HAS ESCUCHADO HABLAR DE EL, MI ESTADO ES UNO CON EL MAYOR INDICE DE POBREZA Y MARGINACIÓN DE MI PAÍS. SOY PROFESORA DE EDUCACIÓN BASICA, TENGO 30 AÑOS Y NO HAY PALABRAS DE MAS. ESTOY TOTALMENTE DE ACUERDO CON TU EXPERIENCIA CON EL VOLUNTARIADO. DESDE HACE 8 AÑOS HE SIDO PARTE DE UN GRUPO DE AMIGOS QUE SE HA DADO A LA TAREA DE REALIZAR BRIGADAS DE SALUD EN LAS COMUNIDADES MAS MARGINADAS DE MI ESTADO.
    AHORA, TAL VEZ COMO UNA EXPERIENCIA PARECIDA A LA TUYA O QUIZAS HE LLEGADO A COMPRENDER QUE LA MEJOR FORMA DE CAMBIAR ESTE MUNDO ES AYUDANDO, APORTANDO ESE GRANITO DE ARENA QUE A LOMEJOR EN LA VIDA DE UN NIÑO HARÁ LA DIFERENCIA. A MIS 30 AÑOS ME CONSIDERO UNA PERSONA SUMAMENTE EGOISTA, HE VISTO CARA A CARA LA NECESIDAD Y LA DESESPERANZA EN LOS ROSTROS DE LOS NIÑOS QUE COMO BIEN DICES SON MAS VALIENTES QUE UNA MISMA AL ENFRENTAR UNA VIDA Y SALIR ADELANTE PESE A TANTAS CIRCUNSTANCIAS.
    MI UNICO PROPÓSITO A PARTIR DE AHORA, PORQUE SE QUE NO ES FACIL. ES LLEGAR DE CIERTA FORMA A CREAR UNA FUNDACIÓN DEDICADA A LA ATENCIÓN DE LAS NECESIDADES DE LOS NIÑOS DE MI ESTADO. HE SEGUIDO TUS TIPS. ESTOY PRACTICAMENTE SOLO CON LA IDEA Y UNA LIBRETA DE NOTAS CAPTURANDO Y DEPURANDO INFORMACIÓN, CONTACTOS, PAGINAS, TU COMO UN SOL ENTRE ELLAS. TE COMENTO QUE TENGO ESA VOLUNTAD EN MI CORAZÓN, MI UNICA HERRAMIENTA AHORA ES DIOS Y SU AMOR. PARA QUE SEA EL QUIEN ME LLEVE A DÓNDE NOS NECESITAN Y DE DONDE NECESITEMOS APRENDER. ES ALGO MUTUO Y MI OBJETIVO NO SOLO ES LLEVAR QUIZAS UN REGALO, ALIMENTO, MÉDICOS, JUGUETES… ES LLEVARES LA ESPERANZA, UNA ESPERANZA DE VIDA LLAMADA JESUS.
    ESTOY EN CEROS, PERO CON LA IDEA FIRME Y POR ALGO SE EMPIEZA, ESPERO PODER TENER ALGUNA ORIENTACIÓN DE PARTE TUYA, SERIA INCREÍBLE PARA MI Y PARA ESTE PROYECTO DE VIDA.

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