LA IMPORTANCIA DE LAS OSC DURANTE LA POSPANDEMIA

Karen Manrique Aristizábal, Directora general de Activistas, coach y Mentora

América Latina y el Caribe, además de ser una de las regiones más desiguales del mundo, también tiene una previsión de desacelerar el crecimiento de la economía este año en aproximadamente un 2,1%, según la CEPAL (Comisión Económica para América Latina y el Caribe). El desempleo y los costos sociales de la pandemia de Covid-19 son los principales desafíos que enfrentaremos este año, y tal vez en los próximos. La demanda de servicios por parte de fundaciones y OSCs (Organizaciones de la Sociedad Civil) ha aumentado en todos los sentidos: desde la búsqueda de alimento hasta el aumento de animales abandonados, ya que las familias no tienen el dinero para mantenerlos.

La región de América Latina y el Caribe tiene un gran número de fundaciones y OSCs en actividad. En Brasil y Chile hay aproximadamente 300.000 cada uno, Colombia y Argentina un promedio de 100.000, México 42.000, entre otras naciones. En Colombia, por ejemplo, se identifican diferentes tipos de fundaciones: hijas de empresas o creadas por personas naturales, todas fundamentales para el desarrollo del trabajo social y para el cuidado de diferentes públicos.

Al mismo tiempo que la economía crece lentamente, el ritmo de donaciones necesarias para el trabajo de las fundaciones disminuye. Hemos acompañado el trabajo diario que hacen los líderes sociales para que sus fundaciones continúen existiendo y satisfacer la creciente demanda provocada por la pandemia. Estas fundaciones son quienes están más cerca de las personas que lo necesitan, en este delicado momento vivido en nuestra región. Donar o ser voluntario proporciona bienestar bilateral una vez que las acciones de los Estados no llegan a todos los latinos, latinas, caribeños y caribeñas.

Apoyar a las fundaciones y OSCs, especialmente a las más pequeñas, marca la diferencia para las poblaciones no asistidas que a menudo ni siquiera conocen sus propios derechos. Pero vale la pena recordar que el artículo 25 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos dice que todo ser humano debe tener garantizado un nivel de vida con salud, bienestar, alimentación, seguridad, entre otros. ¿Qué tal si contribuimos a los derechos humanos de un ciudadano o ciudadana, o de una familia, a través del trabajo de las fundaciones hispanoamericanas? Ellas están donde muchos servicios son precarios o ni siquiera están disponibles. Conozca diferentes fundaciones y empodérate realmente en el discurso de los derechos humanos.

Autor:
Karen Manrique Aristizábal

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